
Entonces, a RIM le va mal… ¿O no? Cartas de empleados, amenazas de fusión, despidos masivos y un sinfín de frases al voleo sobre su pésima estrategia de cara a los usuarios caen ante esta verdad lapidaria que demuestra que la canadiense no está tan desubicada con respecto a las expectativas de los consumidores.
¿Cómo pasó todo esto?
RIM hizo lo que debía: más memoria en sus dispositivos, más capacidad de almacenar y más poder de procesamiento. Punto. No han hecho falta pantallas disputadas ni diseños parecidos a nadie más que sus propios predecesores y así, con un sistema operativo del que casi nadie habla, RIM ha rendido los frutos para los cuales fue pensado en aquellos años en que el BB PIN cambió nuestro concepto de telefonía.
Parece que aún quedan muchos amantes de Blackberry… ¿Cuántos nos leen por aquí?